Yo personalmente no llego a ese extremo de habitual, pero si que es cierto que en el bar de mi centro de estudios soy relativamente conocido por causar estropicios de nivel bajo cuando llevo cafés.
La tira, en cuestión, por cierto, es una versión cuatriviñetil de esta otra, que fue una pequeña prueba de concepto para un proyecto que al final implosionó.
Efectivamente, redibujo y reciclo sin verguenza alguna. La pereza es mi aliada y la vagancia mi bandera.
Y es curioso que diga esto de “Hemos” cuando todo este tinglado solo lo lleva una única persona (La excelsa figura que les está hablando, directo a sus retinas, a sus mentes, a sus consciencias).
Hail to Zener
El nuevo experimento del creador de 404 (Si no conocéis el webcómic 404, seguid así, no os perdéis nada y probablemente me ahorre vuestros “Eh, ese molaba más que lo que haces ahora”). Otro magnífico ejemplo de que los taladros craneales solo han de ser operados por profesionales. ¡La obra definitiva cuyo propósito desconozco hasta yo! (Obviando las palabras “grandes toneladas de dinero” y “grupis”, claro).
Déjenme decirle a los que ya me conocían (Viejos lectores, compañeros de viaje en esta montaña rusa digital), que he vuelto. Lo lamento profundamente, pero es así. Más grande, más viejo y más hostiado por los azares del destino, pero he vuelto, y sigo sin saber usar bien la perspectiva.
Les invito a todos a este viaje de actualizaciones probablemente aperiódicas y puñaladas al humor. No saquen sus extremidades fuera de la vagoneta y sigan autoconvenciéndose a Vds. mismos de que todo esto fue buena idea, seguro que al final todo sale bien.